¿Están baratas las acciones de EE.UU.? Los ratios dicen que sí, pero los riesgos son muchos

 

Las acciones de EE.UU. están cotizando a su nivel más bajo desde el año 1990, de acuerdo a los ratios de valuación más utilizados por el mercado. El Price-to-Earnings (PE), es decir el ratio entre el precio y las ganancias por acción, del índice S&P 500 es actualmente de 13 veces, cifra 2 veces por debajo del promedio de los últimos 30 años. Esto significa, que a los precios y ganancias actuales, el inversor recuperaría su capital en 13 años. Por su parte, el Price-to-Book-Value (PBV), es decir la relación entre el precio de mercado y el valor contable de la compañía, es de 2,05 veces, valor que se ubica por debajo del nivel histórico desde la década del 1970 de 2,43.

 

En cuanto al Dividend Yield del S&P 500, que es la relación entre los dividendos pagados en el año y valor del índice, se ubicó históricamente por debajo del rendimiento de los bonos del tesoro a 10 años. Este ratio es actualmente un 23% superior al retorno de dichos títulos, lo que da indicios que el precio de las acciones es relativamente bajo. Sin tener en cuenta las crisis financieras, sólo antes del año 1960 el Dividend Yield fue superior al retorno de los Treasury.

 

En este sentido, para que el índice S&P 500 retorne a sus valores promedio en los ratios mencionados, tendría que subir aproximadamente 10%, superando los 1.400 puntos (nivel que no alcanza desde junio de 2008). El índice ya lleva un alza de aproximadamente 4% en lo que va de 2012, y si las noticias desde Europa y EE.UU. se tornan positivas, el índice accionario podría alcanzar dicho nivel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Actualmente los inversores atraviesan momentos de mucha incertidumbre. La crisis en Europa parece profundizarse, aunque hay confianza en una solución, y EE.UU. que no termina de consolidar un crecimiento sólido (con indicadores macroeconómicos que sorprendieron positivamente), sino que muestra una moderada recuperación. La perspectiva para la economía norteamericana es en algún punto positiva, con un sector manufacturero que se muestra relativamente fuerte y el desempleo que ha comenzado a mostrar cierta mejoría.

 

A pesar de este contexto, los resultados corporativos que se han ido conociendo en las últimas semanas fueron en muchos casos mejores a los esperados, aunque se ha registrado un deterioro en los ingresos de muchas compañías.

 

El crecimiento de los beneficios de las empresas debería mostrar una desaceleración este año, pasando del 16% estimado para el 2011 al 7.9% este año, a medida que Europa profundice su delicada situación y entre en una etapa recesiva, bajen los precios de los productos básicos y los fabricantes reduzcan sus inventarios.

 

Esta situación puede ser comparable con la crisis asiática de 1998, que golpeó las ganancias de las compañías norteamericanas, pero esta vez el peso de Europa en los ingresos de las empresas que componen el índice S&P 500 en mucho mayor que el que tenía Asia en dicha oportunidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Teniendo en cuenta los dividendos de las compañías, y con resultados que continuarán siendo positivos, las acciones de empresas que reparten dividendos tendrían que mostrar un buen desempeño. El crecimiento de los dividendos hace que estas acciones tengan menos probabilidades de ser papeles sin respaldo y con precios elevados, como resultan ser algunas acciones de mejor performance.

 

En cuanto a los ingresos de las empresas que componen el índice S&P 500, se espera que el crecimiento de los mismos pase de casi 9% estimado para el año pasado a 4% para el 2012. El sector energético sería este año el más perjudicado con una caída en los ingresos de -1,6%, seguido por los sectores financieros, salud y telecomunicaciones con crecimientos de aproximadamente 2,5%. En este sentido la magnitud de la recesión en Europa y el contagio al resto de las economías de mundo, jugará un rol preponderante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por otro lado, las elecciones presidenciales de EE.UU. serán un punto importante a seguir a lo largo del año, tratando de anticipar el resultado de las mismas. Un triunfo republicano podría representar un recorte de las regulaciones, la derogación de la reforma de los servicios de salud y recortes impositivos para las empresas. Estas reformas podrían impactar positivamente en distintos sectores económicos y sería beneficioso en términos de resultados.

 

En resumen, las acciones de EE.UU. continúan siendo baratas si tenemos en cuenta sus ratios de valuación. Sin embargo, si bien la volatilidad ha disminuido en los últimos dos meses, los temores no han cesado y los riesgos sistémicos tampoco, por lo que mirar los ratios de valuación actuales podría ser una decisión cuanto menos arriesgada a la hora de invertir.

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