Los inversores han recibido algunas noticias positivas de Europa en las últimas semanas, tanto desde el punto de vista de provisión de liquidez para sus bancos como de actividad. Pero el problema estructural será difícil de remover de forma tan sencilla, por lo que la Eurozona experimenta una caída tanto en precios (el euro finalmente se deprecia) como en cantidades (posible recesión esperada para este año, por más que la titular del FMI lo ponga en duda ahora).
Las dificultades persisten porque el fondeo de los países más cuestionados no está asegurado, al menos a las tasas deseables. Recordemos que tanto Grecia como Irlanda tuvieron que ser asistidos con paquetes de rescate cuando sus costos de fondeo a 10 años superaron el 10%. Italia “coquetea” con esa cifra.
Durante los próximos meses los líderes de Europa afrontarán momentos decisivos para poder mantener la unidad monetaria que cada día se torna más frágil haciendo frente a un conjunto de obstáculos políticos, económicos y financieros. En Grecia, por ejemplo, el gobierno debe acordar con los bancos e inversores tenedores de sus títulos un canje de deuda que será decisivo para un nuevo rescate por parte de la troika (BCE, Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional). Si las negociaciones con los tenedores de bonos griegos para efectivizar una quita del 50% en el valor nominal se dilata en el tiempo, el riesgo de un default desordenado crecerá amenazando a otros países de la región. Si no consigue el paquete de ayuda, el país se enfrenta a un posible default en marzo.
Por si esto fuera poco, las elecciones en Grecia y Francia podrían condicionar la toma de decisiones a nivel local y frustrar la capacidad de los líderes de la Eurozona para actuar con rapidez en un momento de alta presión para alcanzar acuerdos dentro de la Unión Europea. Con elecciones a finales de marzo, no se vislumbra un ganador absoluto en Grecia y las conversaciones de la coalición podrían extenderse, prolongando la incertidumbre.
Merkel y Sarkozy han conformado la relación de fuerzas más importante de Eurozona en los últimos años y fueron los que han determinado la política económica de la región. Pero en Francia, las encuestas muestran que Nicolas Sarkozy podría ser derrotado por el socialista Francois Hollande, lo que sería el final de uno de los líderes más influyentes de la región (la economía manda una vez más). Pero sea quien sea el que salga triunfante de la elección en Francia, es inevitable un ajuste presupuestario, ya sea por incrementos de los impuestos o recortes de gastos, o una combinación de ambos, que permitan reducir el déficit fiscal del país. Esto aumentaría el protagonismo de la titular del FMI, Christine Lagarde.
Un elemento clave de las medidas propuestas en el acuerdo de la UE el mes pasado, fue la transferencia al FMI de EUR 200 Bn, que podría utilizarse para ofrecer créditos precautorios a Italia y España. Sin embargo, la región está luchando por conseguir EUR 50 Bn provenientes de afuera de la unión monetaria para poder alcanzar los objetivos, por lo que será crucial la participación de Gran Bretaña, que se muestra alejada del bloque. Pero tanto Italia y España no están dispuestos a aceptar ayuda y, menos aún, los controles que trae aparejados respecto a la disciplina fiscal.
Esta semana, Alemania licitó títulos públicos a 5 años, y la demanda superó a la registrada en diciembre, por lo que los rendimientos de estos bonos cayeron a 0,9% desde el 1,1% previo. Pero la exitosa licitación alemana no pudo contener al euro, que cayó ayer por debajo de EURUSD 1,27 como consecuencia de la delicada situación de Hungría y de los riesgos que los países miembros caigan en recesión.
En el día de hoy, España, con una sólida demanda, duplicó el target previsto de oferta de títulos públicos y vendió cerca de EUR 10 Bn en bonos con vencimiento de entre 3 y 5 años, pagando tasas más bajas que en las licitaciones anteriores. Si bien la noticia es positiva, el país todavía debe enfrentar importantes desafíos este año respecto a los objetivos de déficit y los riesgos de recesión.
Otra colocación de deuda exitosa fue la de Italia, que posibilitó la reducción de los rendimientos pagados por los títulos soberanos del país a más de la mitad de los correspondientes a la licitación anterior. Italia colocó letras a 12 meses por EUR 8,5 Bn, a una tasa de 2,735% (en diciembre habían rondado en 6%).
La posibilidad de colocar deuda a tasas más bajas por parte de Italia y España le dio un respiro a los mercados de renta fija europeos, pero sin lugar una colocación de deuda a más largo plazo dará más precisiones de cómo está la confianza del mercado. Por otro lado, luego de las licitaciones el euro recuperó parte de lo perdido el día de ayer.
En términos de actividad, a pesar de continuar siendo el motor de la economía de la Eurozona, el debilitamiento de la economía global y la menor demanda de las naciones endeudadas de Europa impactaron en la actividad económica de Alemania en el cuarto trimestre de 2011 registrando una caída de 0,25% en el crecimiento del PIB de un trimestre a otro.
El 30 de este mes se llevará a cabo una cumbre de la Unión Europea con la expectativa de aunar fuerzas para impulsar el crecimiento económico, que es quizá el mayor desafío que deben afrontar los líderes políticos de Europa este año dado el peligro de encaminarse a una recesión, lo que llevó a que la moneda común alcance ayer niveles mínimos en 16 meses.
El Banco Central Europeo (BCE) decidió esta mañana mantener sin cambios su tasa de interés referencial en 1%, luego de dos bajas consecutivas. Algunos signos de recuperación económica en la Eurozona habilitaron al BCE a evaluar el impacto de sus estímulos anteriores y mantener su política monetaria sin variaciones. Sin embargo, el BCE está siendo presionado para poner en marcha un plan de acción más activo, ya que para las economías de la región serán difíciles de soportar los recortes presupuestarios y la escasez de créditos.
En Inglaterra, el BoE también mantuvo sin cambios su política monetaria y no incluyó nuevos estímulos. De este modo, el comité de política monetaria decidió mantener su tasa de referencia en el nivel de 0,5% y el programa de compra de títulos por GBP 275 Bn.
En síntesis, es preciso que el mercado vuelva a confiar en la situación financiera de los países de la unión monetaria, pero eso se contrapone con la puesta en marcha de las deprimidas economías de la región. En el contexto actual en que se encuentran los mercados, una política fiscal expansiva no tiene lugar, por lo que el papel del BCE será determinante. Es necesario que el BCE tome una política más activa para poder solucionar los problemas de fondo de Europa y para que el euro pueda sortear los obstáculos que se le están presentando. Creemos que Mario Draghi hará lo necesario para evitar la caída del euro. Según David Riley, jefe de calificaciones soberanas de Fitch, el BCE debería intensificar sus compras de deuda de la Eurozona dándole un respiro a Italia y evitar el colapso del euro, que podría ser desastroso para la economía global. Comentario demasiado negativo por cierto.
Los inversores han recibido algunas noticias positivas de Europa en las últimas semanas, tanto desde el punto de vista de provisión de liquidez para sus bancos como de actividad. Pero el problema estructural será difícil de remover de forma tan sencilla, por lo que la Eurozona experimenta una caída tanto en precios (el euro finalmente se deprecia) como en cantidades (posible recesión esperada para este año, por más que la titular del FMI lo ponga en duda ahora).
Las dificultades persisten porque el fondeo de los países más cuestionados no está asegurado, al menos a las tasas deseables. Recordemos que tanto Grecia como Irlanda tuvieron que ser asistidos con paquetes de rescate cuando sus costos de fondeo a 10 años superaron el 10%. Italia “coquetea” con esa cifra.
Durante los próximos meses los líderes de Europa afrontarán momentos decisivos para poder mantener la unidad monetaria que cada día se torna más frágil haciendo frente a un conjunto de obstáculos políticos, económicos y financieros. En Grecia, por ejemplo, el gobierno debe acordar con los bancos e inversores tenedores de sus títulos un canje de deuda que será decisivo para un nuevo rescate por parte de la troika (BCE, Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional). Si las negociaciones con los tenedores de bonos griegos para efectivizar una quita del 50% en el valor nominal se dilata en el tiempo, el riesgo de un default desordenado crecerá amenazando a otros países de la región. Si no consigue el paquete de ayuda, el país se enfrenta a un posible default en marzo.
Por si esto fuera poco, las elecciones en Grecia y Francia podrían condicionar la toma de decisiones a nivel local y frustrar la capacidad de los líderes de la Eurozona para actuar con rapidez en un momento de alta presión para alcanzar acuerdos dentro de la Unión Europea. Con elecciones a finales de marzo, no se vislumbra un ganador absoluto en Grecia y las conversaciones de la coalición podrían extenderse, prolongando la incertidumbre.
Merkel y Sarkozy han conformado la relación de fuerzas más importante de Eurozona en los últimos años y fueron los que han determinado la política económica de la región. Pero en Francia, las encuestas muestran que Nicolas Sarkozy podría ser derrotado por el socialista Francois Hollande, lo que sería el final de uno de los líderes más influyentes de la región (la economía manda una vez más). Pero sea quien sea el que salga triunfante de la elección en Francia, es inevitable un ajuste presupuestario, ya sea por incrementos de los impuestos o recortes de gastos, o una combinación de ambos, que permitan reducir el déficit fiscal del país. Esto aumentaría el protagonismo de la titular del FMI, Christine Lagarde.
Un elemento clave de las medidas propuestas en el acuerdo de la UE el mes pasado, fue la transferencia al FMI de EUR 200 Bn, que podría utilizarse para ofrecer créditos precautorios a Italia y España. Sin embargo, la región está luchando por conseguir EUR 50 Bn provenientes de afuera de la unión monetaria para poder alcanzar los objetivos, por lo que será crucial la participación de Gran Bretaña, que se muestra alejada del bloque. Pero tanto Italia y España no están dispuestos a aceptar ayuda y, menos aún, los controles que trae aparejados respecto a la disciplina fiscal.
Esta semana, Alemania licitó títulos públicos a 5 años, y la demanda superó a la registrada en diciembre, por lo que los rendimientos de estos bonos cayeron a 0,9% desde el 1,1% previo. Pero la exitosa licitación alemana no pudo contener al euro, que cayó ayer por debajo de EURUSD 1,27 como consecuencia de la delicada situación de Hungría y de los riesgos que los países miembros caigan en recesión.
En el día de hoy, España, con una sólida demanda, duplicó el target previsto de oferta de títulos públicos y vendió cerca de EUR 10 Bn en bonos con vencimiento de entre 3 y 5 años, pagando tasas más bajas que en las licitaciones anteriores. Si bien la noticia es positiva, el país todavía debe enfrentar importantes desafíos este año respecto a los objetivos de déficit y los riesgos de recesión.
Otra colocación de deuda exitosa fue la de Italia, que posibilitó la reducción de los rendimientos pagados por los títulos soberanos del país a más de la mitad de los correspondientes a la licitación anterior. Italia colocó letras a 12 meses por EUR 8,5 Bn, a una tasa de 2,735% (en diciembre habían rondado en 6%).
La posibilidad de colocar deuda a tasas más bajas por parte de Italia y España le dio un respiro a los mercados de renta fija europeos, pero sin lugar una colocación de deuda a más largo plazo dará más precisiones de cómo está la confianza del mercado. Por otro lado, luego de las licitaciones el euro recuperó parte de lo perdido el día de ayer.
En términos de actividad, a pesar de continuar siendo el motor de la economía de la Eurozona, el debilitamiento de la economía global y la menor demanda de las naciones endeudadas de Europa impactaron en la actividad económica de Alemania en el cuarto trimestre de 2011 registrando una caída de 0,25% en el crecimiento del PIB de un trimestre a otro.
El 30 de este mes se llevará a cabo una cumbre de la Unión Europea con la expectativa de aunar fuerzas para impulsar el crecimiento económico, que es quizá el mayor desafío que deben afrontar los líderes políticos de Europa este año dado el peligro de encaminarse a una recesión, lo que llevó a que la moneda común alcance ayer niveles mínimos en 16 meses.
El Banco Central Europeo (BCE) decidió esta mañana mantener sin cambios su tasa de interés referencial en 1%, luego de dos bajas consecutivas. Algunos signos de recuperación económica en la Eurozona habilitaron al BCE a evaluar el impacto de sus estímulos anteriores y mantener su política monetaria sin variaciones. Sin embargo, el BCE está siendo presionado para poner en marcha un plan de acción más activo, ya que para las economías de la región serán difíciles de soportar los recortes presupuestarios y la escasez de créditos.
Los inversores han recibido algunas noticias positivas de Europa en las últimas semanas, tanto desde el punto de vista de provisión de liquidez para sus bancos como de actividad. Pero el problema estructural será difícil de remover de forma tan sencilla, por lo que la Eurozona experimenta una caída tanto en precios (el euro finalmente se deprecia) como en cantidades (posible recesión esperada para este año, por más que la titular del FMI lo ponga en duda ahora).
Las dificultades persisten porque el fondeo de los países más cuestionados no está asegurado, al menos a las tasas deseables. Recordemos que tanto Grecia como Irlanda tuvieron que ser asistidos con paquetes de rescate cuando sus costos de fondeo a 10 años superaron el 10%. Italia “coquetea” con esa cifra.
Durante los próximos meses los líderes de Europa afrontarán momentos decisivos para poder mantener la unidad monetaria que cada día se torna más frágil haciendo frente a un conjunto de obstáculos políticos, económicos y financieros. En Grecia, por ejemplo, el gobierno debe acordar con los bancos e inversores tenedores de sus títulos un canje de deuda que será decisivo para un nuevo rescate por parte de la troika (BCE, Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional). Si las negociaciones con los tenedores de bonos griegos para efectivizar una quita del 50% en el valor nominal se dilata en el tiempo, el riesgo de un default desordenado crecerá amenazando a otros países de la región. Si no consigue el paquete de ayuda, el país se enfrenta a un posible default en marzo.
Por si esto fuera poco, las elecciones en Grecia y Francia podrían condicionar la toma de decisiones a nivel local y frustrar la capacidad de los líderes de la Eurozona para actuar con rapidez en un momento de alta presión para alcanzar acuerdos dentro de la Unión Europea. Con elecciones a finales de marzo, no se vislumbra un ganador absoluto en Grecia y las conversaciones de la coalición podrían extenderse, prolongando la incertidumbre.
Merkel y Sarkozy han conformado la relación de fuerzas más importante de Eurozona en los últimos años y fueron los que han determinado la política económica de la región. Pero en Francia, las encuestas muestran que Nicolas Sarkozy podría ser derrotado por el socialista Francois Hollande, lo que sería el final de uno de los líderes más influyentes de la región (la economía manda una vez más). Pero sea quien sea el que salga triunfante de la elección en Francia, es inevitable un ajuste presupuestario, ya sea por incrementos de los impuestos o recortes de gastos, o una combinación de ambos, que permitan reducir el déficit fiscal del país. Esto aumentaría el protagonismo de la titular del FMI, Christine Lagarde.
Un elemento clave de las medidas propuestas en el acuerdo de la UE el mes pasado, fue la transferencia al FMI de EUR 200 Bn, que podría utilizarse para ofrecer créditos precautorios a Italia y España. Sin embargo, la región está luchando por conseguir EUR 50 Bn provenientes de afuera de la unión monetaria para poder alcanzar los objetivos, por lo que será crucial la participación de Gran Bretaña, que se muestra alejada del bloque. Pero tanto Italia y España no están dispuestos a aceptar ayuda y, menos aún, los controles que trae aparejados respecto a la disciplina fiscal.
Esta semana, Alemania licitó títulos públicos a 5 años, y la demanda superó a la registrada en diciembre, por lo que los rendimientos de estos bonos cayeron a 0,9% desde el 1,1% previo. Pero la exitosa licitación alemana no pudo contener al euro, que cayó ayer por debajo de EURUSD 1,27 como consecuencia de la delicada situación de Hungría y de los riesgos que los países miembros caigan en recesión.
En el día de hoy, España, con una sólida demanda, duplicó el target previsto de oferta de títulos públicos y vendió cerca de EUR 10 Bn en bonos con vencimiento de entre 3 y 5 años, pagando tasas más bajas que en las licitaciones anteriores. Si bien la noticia es positiva, el país todavía debe enfrentar importantes desafíos este año respecto a los objetivos de déficit y los riesgos de recesión.
Otra colocación de deuda exitosa fue la de Italia, que posibilitó la reducción de los rendimientos pagados por los títulos soberanos del país a más de la mitad de los correspondientes a la licitación anterior. Italia colocó letras a 12 meses por EUR 8,5 Bn, a una tasa de 2,735% (en diciembre habían rondado en 6%).
La posibilidad de colocar deuda a tasas más bajas por parte de Italia y España le dio un respiro a los mercados de renta fija europeos, pero sin lugar una colocación de deuda a más largo plazo dará más precisiones de cómo está la confianza del mercado. Por otro lado, luego de las licitaciones el euro recuperó parte de lo perdido el día de ayer.
En términos de actividad, a pesar de continuar siendo el motor de la economía de la Eurozona, el debilitamiento de la economía global y la menor demanda de las naciones endeudadas de Europa impactaron en la actividad económica de Alemania en el cuarto trimestre de 2011 registrando una caída de 0,25% en el crecimiento del PIB de un trimestre a otro.
El 30 de este mes se llevará a cabo una cumbre de la Unión Europea con la expectativa de aunar fuerzas para impulsar el crecimiento económico, que es quizá el mayor desafío que deben afrontar los líderes políticos de Europa este año dado el peligro de encaminarse a una recesión, lo que llevó a que la moneda común alcance ayer niveles mínimos en 16 meses.
El Banco Central Europeo (BCE) decidió esta mañana mantener sin cambios su tasa de interés referencial en 1%, luego de dos bajas consecutivas. Algunos signos de recuperación económica en la Eurozona habilitaron al BCE a evaluar el impacto de sus estímulos anteriores y mantener su política monetaria sin variaciones. Sin embargo, el BCE está siendo presionado para poner en marcha un plan de acción más activo, ya que para las economías de la región serán difíciles de soportar los recortes presupuestarios y la escasez de créditos.
En Inglaterra, el BoE también mantuvo sin cambios su política monetaria y no incluyó nuevos estímulos. De este modo, el comité de política monetaria decidió mantener su tasa de referencia en el nivel de 0,5% y el programa de compra de títulos por GBP 275 Bn.
En síntesis, es preciso que el mercado vuelva a confiar en la situación financiera de los países de la unión monetaria, pero eso se contrapone con la puesta en marcha de las deprimidas economías de la región. En el contexto actual en que se encuentran los mercados, una política fiscal expansiva no tiene lugar, por lo que el papel del BCE será determinante. Es necesario que el BCE tome una política más activa para poder solucionar los problemas de fondo de Europa y para que el euro pueda sortear los obstáculos que se le están presentando. Creemos que Mario Draghi hará lo necesario para evitar la caída del euro. Según David Riley, jefe de calificaciones soberanas de Fitch, el BCE debería intensificar sus compras de deuda de la Eurozona dándole un respiro a Italia y evitar el colapso del euro, que podría ser desastroso para la economía global. Comentario demasiado negativo por cierto.
En Inglaterra, el BoE también mantuvo sin cambios su política monetaria y no incluyó nuevos estímulos. De este modo, el comité de política monetaria decidió mantener su tasa de referencia en el nivel de 0,5% y el programa de compra de títulos por GBP 275 Bn.
En síntesis, es preciso que el mercado vuelva a confiar en la situación financiera de los países de la unión monetaria, pero eso se contrapone con la puesta en marcha de las deprimidas economías de la región. En el contexto actual en que se encuentran los mercados, una política fiscal expansiva no tiene lugar, por lo que el papel del BCE será determinante. Es necesario que el BCE tome una política más activa para poder solucionar los problemas de fondo de Europa y para que el euro pueda sortear los obstáculos que se le están presentando. Creemos que Mario Draghi hará lo necesario para evitar la caída del euro. Según David Riley, jefe de calificaciones soberanas de Fitch, el BCE debería intensificar sus compras de deuda de la Eurozona dándole un respiro a Italia y evitar el colapso del euro, que podría ser desastroso para la economía global. Comentario demasiado negativo por cierto.


